La
Nueva Evangelización en los carismas de la Renovación Carismática Católica
Celebrada la XXXVI Asamblea Nacional de
Responsables del movimiento en Italia
Por Rocío Lancho García
ROMA,
martes 6 noviembre 2012 (ZENIT.org).- La Renovación Carismática Católica
(RCC) de Italia celebró en Rímini la XXXVI Asamblea Nacional de Responsables,
del 1 al 4 de noviembre. El responsable nacional, Salvatore Martínez, habló de
nueva evangelización.
El
requisito previo para este objetivo es que la Iglesia redescubra plenamente la
fe y "se encuentre a sí misma", como anunció el papa Benedicto XVI al
inicio del Año de la Fe. La clave es "redescubrir en Jesús el rostro
auténtico de Dios, que es amor", subrayó Salvatore.
El
protagonista imprescindible de la Nueva Evangelización es el Espíritu Santo,
señaló el responsable nacional, como ya mencionó el mismo Benedicto XVI durante
la meditación inicial del Sínodo de los Obispos: un verdadero "Pentecostés
para comunicar al mundo".
En
los últimos años la transmisión del Evangelio ha cambiado de modalidad en
virtud de la globalización, de la secularización y de los "contextos
sociales y políticos que han cambiado profundamente". Eso hace necesaria
"una evangelización nueva, es decir más profunda, más penetrante",
subrayó Martínez.
El
Evangelio debe volver a ser un "aliado" del hombre, en lugar de un
"límite" o incluso un "enemigo" para contrastar con las
falsas ideas de "modernidad" o de "laicidad". Evangelizar
hoy en día significa por lo tanto "encender de nuevo el fuego del
Evangelio" allá donde "las cenizas parecen haber apagado la llama del
Espíritu".
Sobre
la estela de lo que afirmó Pablo VI, la Iglesia debe, en primer lugar,
"evangelizarse a sí misma", antes incluso de enviar a sus evangelizadores.
De hecho, recordó Salvatore, no se puede "improvisar
evangelizadores", ni se puede "instrumentalizar el Evangelio".
Para
ser verdaderamente nueva, la evangelización debe ser "sanada por el
Espíritu". Hacer nueva evangelización significa "humanizar cada
ambiente del ser humano" y devolver el "asombro por el hombre
nuevo" y por su "dignidad trascendente", abriendo así "las
puertas del Espíritu para un retorno de Jesús en la vida pública, en la vida de
nuestras instituciones".
Con
tal fin sirven "testimonios creíbles" y "evangelizadores santos,
fieles al Espíritu Santo". Se llega a la santidad teniendo
"confianza" y estableciendo una "relación de verdadera
amistad" con el Espíritu Santo.
La
evangelización no es una forma de "abuso", ni de "intromisión";
no está en contradicción con la "tolerancia", ni con el "respeto
a las convicciones de los demás". Sería "faltar el respeto a
Dios" si no se anuncia el Evangelio de la salvación "por miedo a ser
juzgados, reconocidos como cristianos". Si la Iglesia de Jesucristo no es
misionera "muere en sí misma", explicó Salvatore.
Hablando
sobre las características esenciales de la Evangelización de la RCC, Salvatore
Martínez dijo: "Desde hace 40 años nuestro objetivo es 'cosas
nuevas'". La idea es "dar nuevamente gusto, sabor, vigor, belleza,
fuerza, contagiar con nuestra fe carismática". Para la nueva
evangelización algunos factores son fundamentales:
--Una
"nueva conversión pastoral" en la que cada miembro de la RCC debe
desviar la mirada de sí mismo, de lo propios
programas, de las propias costumbres y de los propios "esquemas de
decisión".
--Una
"nueva humildad" en la que aceptar cada uno ser "grano de trigo
que cae en la tierra, muere y da mucho fruto" (Jn
12, 24),
--Una
"nueva libertad" en un mundo que nos ha "presionado" y nos
ha "atado con seducciones y concupiscencias". Libertad del
"temor del Dios" para sentir "fluir en nosotros la belleza del
amor de Jesús".
--Una
"nueva vida comunitaria" cada vez más atenta a las "necesidades
del cada hermano".
--Una
"nueva unción carismática" que tenga en cuenta los carismas
recibidos.
--Un
"nuevo modo de hacer ministerio" en el que los talentos recibidos se
pongan al servicio de los demás.
--
"Nuevos métodos", o el uso de disciplinas como el arte, los medios de
comunicación, el deporte, el tiempo libre, que puedan convertirse en
"lugares y medios privilegiados de la nueva evangelización".
--Una
“nueva difusión de grupos” dentro de la RCC.
--Una
“nueva comunión con las comunidades” en el cuerpo de la RCC.
--Una
“nueva conciencia eclesial” que ayude a las parroquias a “entrar en la nueva
evangelización”.
--Una
“nueva conciencia social” para relanzar el compromiso en política, dando
testimonio "sobre algunos temas significativos de carácter social".
--Una
“nueva generación” de jóvenes, familias y sacerdotes llamados, en su situación
concreta, a llevar adelante la nueva evangelización.
--“Nuevas
estructuras y recursos” de carácter organizativo, especialmente para quien no
puede estar en "primera línea" pero, con los bienes materiales,
"puede favorecer a la nueva evangelización y sostener el Movimiento en la
difusión de iniciativas".
En
el marco de este encuentro, tuvo lugar una mesa redonda en la que se habló del
Sínodo; con la mirada en un Sínodo que hará historia con una nueva generación
de obispos y con los comienzos de una evangelización como un Nuevo Pentecostés
La
mesa redonda estuvo moderada por Antonio Gaspari,
coordinador editorial de ZENIT, y contó con la presencia del cardenal Francesco
Coccopalmerio, Pontificio Consejo para los Textos
Legislativos; monseñor Mathieu Madera Lebouakehan, obispo de Port-Gentil (Gabon);
y Salvatore Martínez, responsable nacional de la Renovación Carismática
Católica.
"Acaba
de concluir el duodécimo Sínodo que he seguido, --comenzó Gaspari-
y desde mi humilde punto de vista de observador externo ha sido el mejor, el
más entusiasmante, el más innovador, el que más nos
ha dado el signo de la renovación de la Iglesia".
El
cardenal Coccopalmerio habló de sus intervenciones en
el Sínodo, en particular el dedicado a la evangelización del Derecho. Haciendo
referencia al Bundestag del pontífice Benedicto XVI, el
presidente del Pontificio Consejo reconoció que la situación del concepto de
derecho es dramática.
El
derecho que se explica en las leyes --dijo- es algo que concierne a la persona
humana y la persona humana tiene derechos fundamentales que los legisladores
deben conocer y respetar por lo que las leyes deben estar en sintonía con los
derechos de la persona humana.
Por
esta razón –afirmó el cardenal- uno de los ámbitos que debe ser evangelizado,
es precisamente el del derecho, porque la persona humana con sus derechos
fundamentales debe ser conocida, respetada y promovida y el legislador debe
adecuarse a la realidad".
El
cardenal Coccopalmerio dirigió una invitación a otras
confesiones cristianas a una acción común en la Nueva Evangelización.
Monseñor
Mathieu Madera Lebouakehan
destacó que la conversión y la Nueva Evangelización no son sólo una cuestión
para Europa y para los países de vieja evangelización, sino también para África
y los países de primera evangelización.
Relacionado
con la crisis económica, el obispo de Port-Gentil señaló que para la Iglesia es
"un kairos de la nueva evangelización".
Con
este propósito propuso una estructura para el escenario de la economía o
finanza basada en experiencias eclesiales: el monacato, las comunidades
religiosas, las prelaturas, los movimientos eclesiales, los Focolares
con la economía de comunión, Les Pèlerins de
Saint Michel y
el Instituto Louis Even con el Crédito Social, por un
sistema financiero inmune de deudas al servicio del hombre.
"Esta
estructura inspirada por el Espíritu Santo --concluyó- ayudará a la Iglesia y a
toda la humanidad".
Salvatore
Martínez recordó que muchas intervenciones del Sínodo dieron importancia a los
laicos, los carismas, las nuevas comunidades.
“Se
ha afirmado y es también parte del mensaje final la dimensión espiritual, es
decir, presentar la Nueva Evangelización al primado del Espíritu Santo".
"Se
advertía una gran apertura a estos temas, --dijo Salvatore- me parecía que este
Sínodo marcaba el inicio del nuevo milenio".
Según
el responsable de la RCC en Italia, este Sínodo "nos introduce realmente y
de lleno en la llegada del nuevo milenio, no olvidemos que somos la primera
generación del primer siglo del tercer milenio", y "sólo tres
generaciones en la historia han tenido este privilegio".
"En
este Sínodo me ha dado la impresión de que la Iglesia está entrando
verdaderamente en el Novo Millennio Ineunte”
finalizó Salvatore [recordando la encíclica profética del beato Juan Pablo II],
destacando que "la expresión Renovación ha sido una de las más utilizadas
por la Asamblea